Ser gordita y feliz ¡es posible!


Siempre he escuchado a los hombres decir que prefieren una mujer con carne de donde agarrarse. Entonces ¿por qué todas queremos ser flacas?
Aunque otros tantos dicen que no les gustan las gordas, en realidad hay que tomarlo como una cuestión de gusto, no de discriminación.

Y así millares de mujeres nos la pasamos tratando de no engordar. Algunos lo pueden lograr porque quizás sí se han pasado de su peso, pero otras tienen una contextura determinada por lo que jamás serán flacas, hagan la dieta que hagan.

Por eso, para ti que eres rellenitas, aquí te damos unos simples consejos -obtenidos de Terra- para que puedas aceptarte tal cual eres.

Evita las comparaciones, porque “los canones de belleza están hechos para modelos y artistas”, fíjate que la gente que ves en las calles no son como Kate Moss; además, tienen otras cosas más importantes en las que preocuparse.

Si en tu grupo de amistades hay gente más guapa o más delgada que tú (según tu mirada), evita compararte con ellas, porque quizás ellas carezcan de otras virtudes que tú si tienes. ¡La delgadez no es lo único!

Es importante que decidas qué es lo que quieres hacer y alegrarte por ello. ¡No te sientas culpable! No dejes que tu dieta diaria la decida la televisión o las revistas.

Dedícate tiempo para ti, comprándote ropa que te siente bien y te favorezca. Arréglate para salir, ¡ponte guapa! No hay nada peor que una persona dejada.

Cada día al despertarte dite algún piropo delante del espejo, y créetelo. Es relevante en toda persona reforzar la propia autoestima, para así saber que una tiene valor por sí misma, sin necesidad de un cuerpo 10.

Por lo tanto, no seas negativa y aprende a valorar tus puntos fuertes. “La victimización sólo sirve para hundirse más”.


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